Legalmente hablando, un menor es una persona que no ha alcanzado los 18 años de edad y por lo tanto su capacidad de actuación se encuentra limitada; mientras que, una persona incapaz es aquella que padece una enfermedad o deficiencia física o psíquica, de carácter persistente, que le impide gobernarse a sí misma o sus bienes, haya sido o no declara judicialmente incapaz.

Estas personas deberán estar representadas por sus progenitores en el ejercicio de la patria potestad, tutores o representantes legales quienes, en el ejercicio de su función, habrán de velar por sus intereses en el procedimiento de aceptación o renuncia de herencia.

¿PUEDEN LOS MENORES ACEPTAR O REPUDIAR UNA HERENCIA?

Los progenitores o representantes legales de los menores pueden llevar a cabo una adjudicación y división de herencia notarial en nombre y representación de estos si bien posteriormente, es necesario que soliciten autorización judicial que apruebe la herencia, procedimiento este que requerirá de la intervención del Ministerio Fiscal para corroborar que los intereses del menor han sido respetados.

Si el auto es en sentido afirmativo, se entenderá por legalizada la herencia, por el contrario, si fuera un auto negando la aceptación solicitada, el menor solo podrá aceptar la herencia a beneficio de inventario.

Para repudiar la herencia, se requerirá siempre de autorización judicial que acredite que no se están viendo afectados los intereses del menor en el procedimiento de repudiación.

Esta autorización no será necesaria cuando el menor hubiera cumplido los 16 años y consienta en documento público.

Los menores emancipados, al no poder disponer libremente de sus bienes, podrán aceptar o renunciar a la herencia con consentimiento de sus progenitores o representantes legales.

¿Y QUE PASA CON LAS PERSONAS INCAPACITADAS?

Los tutores de las personas incapaces, habrán de recabar autorización judicial para aceptar la herencia simple y puramente, para el caso que el auto fuera afirmativo, se entenderá legalizada y de lo contrario únicamente podrán aceptar a beneficio de inventario.

Respecto a la repudiación de la herencia, solo podrán realizarla cuando medie autorización judicial que así lo acuerde.

Siempre y cuando la sentencia de incapacitación así lo determine o no dispusiere otra cosa, la persona que se encuentre sometida a curatela puede, siempre y cuando esté asistido por el curador, aceptar la herencia puta y simplemente, así como repudiar la misma.

Las autorizaciones siempre se han de solicitar ante el mismo Juzgado en el que se tramitó y dictó la incapacitación de la persona. En estos trámites siempre intervendrá el Ministerio Fiscal.

Habida cuenta de la complejidad de estos procedimientos, se aconseja contar con el asesoramiento de un abogado.