¿QUÉ ES?

El Impuesto de Sucesiones es un tributo de naturaleza directa y subjetiva que grava los incrementos de patrimonio obtenidos a título lucrativo por las personas físicas, ya que las personas jurídicas habrán de tributar por el Impuesto de Sociedades correspondiente. A raíz de que la sucesión es un modo de adquirir la propiedad, entiende el Derecho español que ha de ser gravado.

Se trata de un impuesto nacional, que en la actualidad se encuentra cedido a las Comunidades Autónomas,siendo por ello, que les permite regular en su territorio ciertos aspectos de este impuesto, si bien para todas aquellas materias que no se hayan regulado por las CCAA, se entiende de aplicación la normativa estatal.

  • Reducciones en la base imponible.
  • Tarifa del impuesto.
  • Fijación de la cuantía del patrimonio preexistente y de los coeficientes multiplicadores.
  • Las deducciones y bonificaciones de la cuota.
  • La regulación de la gestión y liquidación del impuesto.

¿QUIÉN ES EL OBLIGADO TRIBUTARIO?

Se encuentran obligados al pago del Impuesto de Sucesiones los herederos y legatarios que hayan aceptado la herencia, en cualquiera de sus modalidades, por la cuantía adjudicada en la misma, extremo ese que no puede ser alterado por ningún tipo de pacto entre las partes.

¿DÓNDE SE TRIBUTA?

La regla general es el lugar de residencia habitual del causante si bien, pero antes de ello habrá que ver si estamos ante un residente español o extranjero:

  • Para que se considere al heredero o legatario residente español y, por ende, deba tributar en España, tendrá que haber permanecido en España más de 183 días dentro del año inmediatamente anterior a la fecha de fallecimiento, o que radique en España el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos, ya sea de forma directa o indirecta.
  • Cuando el heredero o legatario sea residente extranjero, se tributará en España por la adquisición de bienes y derechos que hayan de cumplirse en territorio español, así como los seguros de vida suscritos con entidades españolas o se hayan celebrado en España con entidades extranjeras que operen en España.

Una vez reconocido como residente español, habrá que ver en qué Comunidad Autónoma ha de tributar, y para determinar la competencia se establece el siguiente orden:

  1. Lugar de residencia habitual del causante, siendo el más habitual.
  2. Donde se encuentre la mayor parte del caudal hereditario.
  3. Lugar de última residencia.

Al tratarse de un Impuesto autonómico, es muy importante delimitar el lugar dónde ha de ser liquidado.

¿QUÉ PLAZOS TIENE?

Hay que diferenciar dos tipos de plazos:

  1. Plazo de presentación: es de 6 meses a contar desde la fecha del fallecimiento del causante, pudiendo prorrogarse de 6 meses más, que habrá de ser solicitada a la autoridad competente dentro de los 5 primeros meses.
  2. Plazo de prescripción: son 4 años computables desde el día siguiente en que finalice la obligación de presentar la autoliquidación. Estos plazos se pueden ver interrumpidos por determinadas actuaciones.