Muchas de las consultas que nos realizan en el ámbito del derecho de familia tienen su origen en el desconocimiento de las decisiones que pueden tomarse en todo lo que respecta a los hijos menores de las partes. Y es que, suele existir mucha confusión entre las decisiones que forman parte de la patria potestad que ostentan los progenitores (la mayoría de las veces, de manera compartida) y aquellas que son fruto del régimen de custodia que se haya establecido (ya sea una custodia exclusiva para uno de los progenitores o compartida entre ambos).

Así tenemos que distinguir:

  • Patria potestad: conjunto de obligaciones y derechos que la ley confiere a los padres con respecto a las decisiones relevantes en la vida de sus hijos menores no emancipados. Esta suele ser siempre compartida, independientemente del régimen de custodia que se haya establecido y, en ese caso, son decisiones que no puede tomar un progenitor de manera unilateral, sin recabar el consentimiento del otro (o sin recurrir al auxilio judicial en caso de desacuerdo). ¿Qué ejemplos prácticos podemos enumerar? Sin que sirva de lista cerrada, las siguientes decisiones serían materia de patria potestad:
  • Decidir sobre el centro escolar al que deben acudir los menores o cambio del mismo.
  • Decidir si el menor debe acudir al psicólogo o recibir algún tipo de tratamiento médico o profesional o someterse a algún tipo de intervención quirúrgica (siempre que la decisión no deba ser tomada de manera urgente, sin posibilidad de consultar al otro progenitor en ese momento).
  • Decidir la Comunidad Autónoma en la que va a residir el menor, en caso de mudanza.
  • Decidir sobre si el menor puede o no hacer la primera comunión.
  • Decidir si el menor puede/debe realizar determinados viajes al extranjero (ya sean de estudios o de ocio).
  • En definitiva, cualquier decisión que afecte de manera significativa a la vida del menor.
  • Régimen de custodia: regula la estancia y comunicación de los hijos menores con sus progenitores y puede ser monoparental o compartida. Es totalmente independiente de la patria potestad. El tipo de decisiones que incluye esta modalidad se limita a decisiones ordinarias o cotidianas que puedan surgir en el día a día con el menor y que decidirá el progenitor que esté con éste en cada momento (por ejemplo, qué debe comer, cómo organizar su rutina en casa, etc).

Por tanto, la mayoría de decisiones que afecten de manera relevante o permanente en la vida de los menores son materia de patria potestad, y no podrán ser decididas por un progenitor unilateralmente sin el consentimiento del otro (cuando la patria potestad es compartida) independientemente del sistema de custodia que se haya establecido. Por tanto, tener la custodia exclusiva de un menor no implica necesariamente poder decidir de manera unilateral las decisiones que afecten a su vida o desarrollo.

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