El testamento es el acto por el cual una persona dispone, para después de su muerte, de todos sus bienes o parte de ellos.

Sirve para manifestar la voluntad del testador respecto al destino de sus bienes y derechos cuando fallezca y al mismo tiempo, en la mayoría de los casos, evita posibles controversias entre los herederos y legatarios.

¿Quién puede hacer un testamento?

No todo el mundo puede llevar a cabo testamento. Las personas jurídicas no pueden testar, sino que pueden prever el destino de sus bienes en sus estatutos, y respecto de las personas físicas, por regla general todas menos:

  • Los menores de 14 años.
  • Las personas que, habitual o accidentalmente, no se hallen en su cabal juicio, siendo que en este último supuesto habrá de evaluarse atendiendo a las circunstancias concretas de cada caso.

De no atenderse a lo estipulado en la ley, se puede entender que el testamento es nulo, si bien habrá que atenerse al momento en el cual se suscribió el testamento, no a lo acontecido anterior o posteriormente.

¿Solo existe el testamento notarial?

Existen distintos tipos de testamento (abiertos, cerrados, comunes, extraordinarios, etc…), si bien el más habitual y el más recomendado es el notarial, por su facilidad para otorgarlo ya que únicamente requiere presentar el DNI, fiabilidad al estar avalado por un Notario y rapidez en su gestión.

¿Siempre es válido un testamento?

No, para considerarse válido, habrá de cumplir ciertos requisitos y formalidades exigidos legalmente, pues de lo contrario podrían ser impugnados e incluso ser nulo.  Estos requisitos varían según el testamento que deseemos llevar a cabo.

Además de repartir los bienes y derechos, ¿qué más se puede incluir en un testamento?

Pese a que, principalmente, se centra en disponer de los bienes del fallecido, además, se pueden incluir más cláusulas que reconozcan, limiten o amplíen los derechos sucesorios. Por ejemplo:

  • Reconocer hijos.
  • Nombrar tutores para los hijos menores o incapaces.
  • Rehabilitar al hijo desheredado.
  • Nombrar a persona determinada para supervisar el reparto de la herencia (albacea) y designar a persona encargada del reparto y adjudicación de herencia (contador-partidor).
  • Disponer circunstancias del funeral.
  • Traer a la herencia donaciones realizadas previamente (colación).
  • Modificar los beneficiarios de seguros de vida.

Si ya tengo un testamento, ¿puedo volver a hacer testamento?

Todos los testamentos son revocables, total o parcialmente, ello nos ofrece la posibilidad de testar cuantas veces queramos sin límite en número de veces. Este extremo es muy recomendado para el caso que nuestro patrimonio, bienes, derechos y demás haya variado en consideración, o para el caso que tengamos nueva descendencia.

¿Puedo repartir mis bienes como quiera?

En nuestro derecho común existen ciertos límites para la disposición de la herencia. Toda herencia testada se divide en tres partes:

  • Tercio de legítima: estará obligado en dejárselo a sus herederos forzosos (hijos y padres), dividiéndose entre todos ellos, y a falta de éstos podrá disponer como quiera.
  • Tercio de mejora: ha de beneficiar a uno, o todos, los herederos forzosos, a falta de estos, nuevamente, puede disponer según su voluntad.
  • Tercio de libre disposición: se puede disponer libremente del mismo, sumándose a los tercios anteriores, a otra persona, etc….

Asimismo, respecto del cónyuge supérstite, la ley nos obliga por lo menos a “dejarle” el usufructo viudal, el cual se calcula atendiendo al patrimonio existente en la herencia y a la edad del mismo.